La terapia de reemplazo hormonal (TRH) es un tratamiento destinado a aliviar los síntomas asociados al déficit estrogénico en mujeres durante el climaterio y la menopausia, así como a prevenir complicaciones derivadas de la disminución de estrógenos, como la osteoporosis y los trastornos cardiovasculares. La TRH consiste en la administración de estrógenos, solos o combinados con progesterona, dependiendo de si la mujer conserva o no el útero, con el objetivo de restaurar el equilibrio hormonal y mejorar la calidad de vida.
El tratamiento puede administrarse por diversas vías, incluyendo oral, transdérmica, vaginal o subcutánea, según las características de la paciente, los síntomas predominantes y los riesgos asociados. La TRH permite reducir los sofocos, sudoración nocturna, alteraciones del sueño, cambios de humor, sequedad vaginal y dispareunia, además de favorecer la densidad ósea y mantener la integridad del tracto urogenital.
La indicación de la TRH requiere una evaluación clínica integral, que incluya antecedentes personales y familiares, factores de riesgo cardiovascular, riesgo de cáncer de mama y tromboembólico, así como un examen físico y estudios complementarios según sea necesario. La dosis y la duración del tratamiento deben individualizarse, utilizando la mínima dosis eficaz durante el menor tiempo posible para reducir riesgos.
El seguimiento durante la TRH incluye visitas periódicas para evaluar la eficacia del tratamiento, la aparición de efectos secundarios y la necesidad de ajustes en la terapia. Se complementa con educación sobre hábitos de vida saludables, nutrición adecuada, ejercicio físico y vigilancia de enfermedades crónicas asociadas a la menopausia.
En resumen, la TRH es un tratamiento seguro y efectivo cuando se individualiza adecuadamente, permitiendo controlar los síntomas del climaterio, prevenir complicaciones asociadas al déficit estrogénico y mejorar la calidad de vida de la mujer de manera integral.