Osteoporosis

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La osteoporosis es una enfermedad esquelética caracterizada por disminución de la densidad ósea y deterioro de la microarquitectura del hueso, lo que aumenta el riesgo de fracturas, especialmente en columna, cadera y muñeca. Es más frecuente en mujeres posmenopáusicas debido a la reducción de estrógenos, aunque también puede afectar a hombres y a personas con factores de riesgo como baja ingesta de calcio, sedentarismo, tabaquismo, consumo excesivo de alcohol, antecedentes familiares de fracturas o uso prolongado de corticosteroides.

El tamizaje de osteoporosis se realiza principalmente mediante densitometría ósea (DXA), recomendada en mujeres mayores de 65 años y en hombres mayores de 70, así como en personas más jóvenes con factores de riesgo significativos. La medición de la densidad mineral ósea permite clasificar al paciente como normal, osteopenia u osteoporosis, lo que guía la toma de decisiones sobre intervención terapéutica y seguimiento.

El tratamiento de la osteoporosis incluye medidas farmacológicas y no farmacológicas. La elección del fármaco depende de la edad, sexo, comorbilidades y riesgos individuales.

La prevención se basa en hábitos de vida saludables: ingesta adecuada de calcio y vitamina D, ejercicio físico regular con énfasis en entrenamiento de fuerza y balance, evitar tabaco y alcohol, y medidas para prevenir caídas. La educación sobre estas estrategias es fundamental para reducir la incidencia de fracturas y mejorar la salud ósea a largo plazo.

En resumen, la osteoporosis requiere detección temprana, tratamiento individualizado y prevención activa, siendo esencial para reducir el riesgo de fracturas, mantener la funcionalidad y mejorar la calidad de vida de los pacientes, especialmente en la población posmenopáusica y de alto riesgo.