Durante el climaterio y la menopausia, muchas mujeres experimentan síntomas que afectan significativamente su calidad de vida, entre los que destacan los sofocos y sudoraciones nocturnas (síntomas vasomotores), insomnio y disminución de la libido. Estos síntomas se relacionan principalmente con la disminución de estrógenos, aunque también influyen factores psicológicos, estrés, hábitos de vida y comorbilidades asociadas.
El manejo de los síntomas vasomotores se basa en estrategias farmacológicas y no farmacológicas. Entre las intervenciones no farmacológicas destacan la reducción de factores desencadenantes como el consumo de cafeína, alcohol, tabaco y ropa ajustada, así como técnicas de relajación, control del estrés y ejercicios físicos regulares. La opción farmacológica más efectiva es la terapia de reemplazo hormonal (TRH), que al reponer estrógenos, sola o combinada con progesterona según la presencia del útero, reduce significativamente la frecuencia e intensidad de los sofocos y sudoraciones nocturnas.
El insomnio asociado a la menopausia puede manejarse con higiene del sueño, técnicas de relajación, limitación de siestas y control de factores ambientales. En casos persistentes, pueden indicarse terapias farmacológicas breves bajo supervisión médica.
La disminución de libido requiere un enfoque integral que considere factores hormonales, emocionales y de pareja. Las estrategias incluyen TRH, terapia sexual, lubricación vaginal y manejo de la sequedad vaginal o atrofia. La atención psicológica y el apoyo de la pareja son fundamentales para mejorar la satisfacción sexual.
En resumen, el manejo de estos síntomas combina intervenciones hormonales, farmacológicas y no farmacológicas, con un enfoque individualizado que busca aliviar los síntomas, mejorar el sueño, restaurar la función sexual y optimizar la calidad de vida durante el climaterio y la menopausia.