Inducción de Ovulación

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La inducción de ovulación es un procedimiento médico utilizado para estimular el desarrollo y liberación de óvulos en mujeres que presentan anovulación (falta de ovulación) o irregularidades en el ciclo menstrual, con el objetivo de favorecer la concepción. Este tratamiento es clave en la atención de parejas con infertilidad debido a problemas ovulatorios, y puede formar parte de protocolos de reproducción asistida o de manejo de infertilidad primaria o secundaria.

El procedimiento inicia con una evaluación clínica integral, que incluye historia médica y reproductiva, examen físico, estudios hormonales (como FSH, LH, estradiol y AMH) y evaluación ecográfica de los ovarios. Esta información permite seleccionar el fármaco más adecuado y ajustar la dosis según la reserva ovárica y la respuesta individual de la paciente.

Los medicamentos más utilizados para la inducción de ovulación incluyen clomifeno, letrozol y gonadotropinas, los cuales actúan estimulando el desarrollo folicular y promoviendo la secreción de hormonas necesarias para la ovulación. Durante el tratamiento se realiza monitoreo folicular mediante ultrasonido y, en algunos casos, medición de hormonas séricas, para determinar el momento óptimo de la ovulación y programar la relación sexual o la inseminación intrauterina, según corresponda.

El seguimiento cercano permite minimizar riesgos como embarazo múltiple o síndrome de hiperestimulación ovárica y asegura que la ovulación ocurra de manera controlada. Además, se brinda educación y orientación a la paciente, incluyendo señales de alarma, registro de signos de ovulación y planificación del momento de la concepción.

La inducción de ovulación es un procedimiento seguro, eficaz y personalizado, que combina evaluación clínica, monitoreo ecográfico y manejo farmacológico para optimizar la fertilidad, aumentar las posibilidades de concepción y ofrecer un abordaje integral en pacientes con dificultades ovulatorias.