La detección del virus del papiloma humano (VPH) es una herramienta clave en la prevención y el diagnóstico temprano del cáncer cervicouterino y otras lesiones anogenitales. El VPH es una infección viral altamente prevalente que se transmite principalmente por vía sexual y que puede provocar cambios celulares en el cuello uterino, algunos de los cuales pueden evolucionar a neoplasia si no se detectan y tratan oportunamente. La identificación temprana de la infección por VPH permite realizar un seguimiento adecuado, implementar medidas preventivas y reducir significativamente el riesgo de desarrollo de cáncer.
El procedimiento para la detección de VPH se basa en la obtención de muestras de células del cuello uterino, generalmente mediante un cepillo o espátula cervical, de manera similar a la citología cervical (Papanicolaou). Estas muestras se analizan en el laboratorio mediante técnicas moleculares, como la reacción en cadena de la polimerasa (PCR), para identificar la presencia del virus y, en algunos casos, determinar el tipo de genotipo de alto o bajo riesgo oncogénico. La información obtenida permite evaluar la necesidad de seguimiento, colposcopía, biopsia u otras intervenciones diagnósticas.
La detección de VPH está indicada en mujeres a partir de los 25 años o según las guías locales de cribado, especialmente cuando se desea complementar la citología cervical para aumentar la sensibilidad en la identificación de lesiones precancerosas. Este examen se recomienda en programas de prevención del cáncer cervical y como parte de la evaluación en pacientes con resultados citológicos anormales. La prueba es segura, ambulatoria y mínimamente invasiva, con molestias leves y transitorias durante la toma de la muestra.
El abordaje integral de la paciente incluye la interpretación de los resultados en conjunto con la historia clínica, la citología y otros estudios complementarios. La detección oportuna del VPH permite establecer estrategias preventivas, como vacunación, control periódico y tratamiento de lesiones cervicales, contribuyendo a la salud reproductiva y a la reducción de la incidencia del cáncer cervicouterino.