Las cirugías de fertilidad son procedimientos especializados destinados a mejorar las posibilidades de concepción al corregir alteraciones anatómicas o lesiones que afectan la función reproductiva del útero y los ovarios.
Entre los procedimientos más comunes se encuentran:
Miomectomía
Consiste en la extracción de miomas uterinos, tumores benignos que pueden interferir con la implantación del embrión o provocar abortos recurrentes. Esta cirugía busca restaurar la anatomía normal del útero, preservar la fertilidad y reducir síntomas asociados como sangrados abundantes o dolor pélvico.
Resección de Tabiques Uterinos
Indicada en pacientes con malformaciones congénitas del útero que pueden dificultar el embarazo o aumentar el riesgo de complicaciones obstétricas. Mediante esta intervención se elimina el tabique que divide parcial o totalmente la cavidad uterina, permitiendo una cavidad uterina funcional y continua, lo que favorece la implantación embrionaria y reduce el riesgo de abortos espontáneos.
Resección de quistes por vía laparoscópica
Es otra técnica empleada en infertilidad, especialmente cuando los quistes ováricos comprometen la función ovárica. La laparoscopia permite extirpar los quistes de forma mínimamente invasiva, preservando el tejido ovárico sano y favoreciendo una recuperación más rápida de la paciente.
Histeroscopía
Consiste en realizar revisión y manipulación del endometrio para mejorar su receptividad, lo que puede incrementar las tasas de implantación embrionaria en tratamientos de fertilidad. De manera complementaria, la resección de pólipos endometriales permite eliminar formaciones benignas que podrían interferir con la implantación o causar sangrados anormales.
En conjunto, estos procedimientos representan estrategias quirúrgicas fundamentales en el manejo de la infertilidad femenina, orientadas a optimizar la anatomía y la funcionalidad del útero y los ovarios, aumentando así las probabilidades de lograr un embarazo exitoso.