La cauterización y crioterapia de verrugas genitales son procedimientos utilizados para tratar las lesiones causadas por el virus del papiloma humano (VPH), especialmente en casos de verrugas externas o condilomas acuminados. Estas técnicas permiten eliminarlas de manera efectiva, al tiempo que reducen el riesgo de diseminación y mejoran los síntomas, como picazón, irritación o molestias estéticas.
La cauterización consiste en la destrucción de las verrugas mediante calor controlado, utilizando electrocuterio o láser. Este procedimiento permite eliminar las lesiones superficiales, deteniendo el crecimiento del tejido afectado. Se realiza en consulta o sala ambulatoria, generalmente bajo anestesia local, con mínima incomodidad para la paciente. La cauterización puede generar costras o pequeñas cicatrices, que cicatrizan de forma natural en pocas semanas.
La crioterapia, por su parte, utiliza nitrógeno líquido o frío extremo para congelar y destruir las células infectadas. Este método es rápido, seguro y efectivo, con mínima invasión, y suele aplicarse en lesiones pequeñas o moderadas. Después del procedimiento, pueden presentarse enrojecimiento, ampollas o ulceraciones superficiales, que se resuelven espontáneamente con cuidados locales.
Ambos procedimientos requieren evaluación previa de la paciente, incluyendo examen ginecológico completo y, en algunos casos, pruebas complementarias para descartar displasia cervical o infecciones concomitantes. El seguimiento posterior es fundamental para monitorizar la cicatrización, detectar recurrencias y educar sobre medidas preventivas, como el uso de preservativos y la vacunación contra VPH.
En resumen, la cauterización y la crioterapia son tratamientos seguros y eficaces para verrugas genitales, ofreciendo alivio sintomático, control de la infección viral y mejoría estética, con recuperación rápida y mínima afectación de la funcionalidad genital.