La sequedad vaginal y la atrofia postmenopáusica son condiciones frecuentes en mujeres después de la menopausia, causadas principalmente por la disminución de estrógenos, lo que provoca adelgazamiento de la mucosa vaginal, pérdida de elasticidad, menor lubricación y fragilidad de los tejidos. Estas alteraciones pueden generar irritación, dolor durante las relaciones sexuales, sensación de ardor, picazón y aumento del riesgo de infecciones urinarias y vaginales, afectando la calidad de vida de la paciente.
El tratamiento de estas condiciones se centra en restaurar la humedad, la elasticidad y la salud de la mucosa vaginal. Las terapias más utilizadas incluyen estrógenos locales, administrados mediante cremas, óvulos, tabletas o anillos vaginales, que actúan directamente sobre el epitelio vaginal, promoviendo la regeneración de la mucosa, aumentando la lubricación natural y reduciendo la inflamación y la irritación.
Complementariamente, se pueden emplear lubricantes y humectantes vaginales de uso tópico, que alivian los síntomas de sequedad de forma inmediata, mejorando la comodidad durante la actividad sexual y la vida cotidiana. Estos productos no hormonales pueden usarse de manera continua o según necesidad.
En casos seleccionados, los procedimientos de rejuvenecimiento vaginal, mediante láser o radiofrecuencia, pueden mejorar la elasticidad, estimular la producción de colágeno y favorecer la hidratación natural de la mucosa, ofreciendo un efecto adicional en pacientes con atrofia más marcada o síntomas persistentes.
El tratamiento debe individualizarse según la gravedad de los síntomas, las características de la paciente y sus antecedentes médicos. Con manejo adecuado, la sequedad vaginal y la atrofia postmenopáusica pueden controlarse eficazmente, mejorando la función sexual, la comodidad diaria y la calidad de vida general, de manera segura y efectiva.