El estudio de reserva ovárica sirve para saber cuántos óvulos tiene el ovario y qué tan buena puede ser su calidad. Es una forma de conocer cómo está la fertilidad de la mujer en ese momento y ayuda a planear tratamientos si se busca embarazo, ya sea de forma natural o con apoyo de reproducción asistida.
Este estudio se hace con análisis de sangre y, en algunos casos, se complementa con un ultrasonido.
Los principales marcadores que se revisan son:
- AMH (Hormona Anti mülleriana): Es la más confiable para saber cuántos óvulos quedan en reserva. Sus niveles no cambian mucho durante el ciclo, así que se puede hacer casi cualquier día.
- FSH (Hormona Folículo Estimulante): Se toma en los primeros días del ciclo (día 2 al 4). Cuando esta hormona está muy alta, puede ser una señal de que la reserva ovárica está disminuyendo.
- Estradiol: Se mide junto con la FSH para interpretar mejor los resultados. Si está alto, puede “disimular” la FSH y dar una idea falsa de que todo está bien.
Además del análisis de sangre, muchas veces se hace un ultrasonido para contar folículos antrales, que son las pequeñas bolsitas donde están los óvulos. Esto ayuda a tener un panorama más completo.
Este estudio es rápido, seguro y no invasivo.
La información que da es muy útil para:
- Saber cómo está la fertilidad en general
- Decidir si conviene intentar embarazo pronto
- Planear tratamientos como estimulación ovárica o FIV (Fertilización In-Vitro)
- Identificar si hay disminución en la cantidad de óvulos por edad u otras causas