El control prenatal completo es un conjunto integral de evaluaciones médicas y educativas que tiene como objetivo garantizar la salud de la gestante y del feto durante todo el embarazo. Este seguimiento permite la detección temprana de riesgos, el manejo oportuno de complicaciones, la promoción de hábitos saludables y la preparación para un parto seguro, contribuyendo de manera significativa a la reducción de la morbimortalidad materna y perinatal.
El control prenatal inicia desde la confirmación del embarazo y se realiza periódicamente según la edad gestacional y el riesgo de la gestante. De acuerdo con las recomendaciones internacionales (CDC, ACOG y OMS), el esquema de consultas es el siguiente:
- Primer trimestre (hasta la semana 28):
- 1 consulta cada 4 semanas
- 1 consulta cada 4 semanas
- Semanas 28 a 36:
- 1 consulta cada 2 semanas
- 1 consulta cada 2 semanas
- A partir de la semana 36 hasta el parto:
- 1 consulta por semana
- 1 consulta por semana
- Gestantes con embarazo de alto riesgo:
- Consultas más frecuentes, individualizadas según la condición (diabetes, hipertensión, embarazo múltiple, antecedentes obstétricos complicados, etc.)
Durante cada consulta se realiza una evaluación clínica completa, medición de signos vitales, control de peso materno, evaluación del crecimiento uterino y vigilancia de signos de alarma como hipertensión, sangrado, disminución de movimientos fetales o síntomas de infección. También se incluyen exploraciones físicas específicas, como palpación abdominal, evaluación fetal y, en etapas avanzadas, valoración del cuello uterino si está indicado.
El control prenatal incorpora estudios de laboratorio y gabinete, que pueden incluir hemograma, tipificación sanguínea y factor Rh, pruebas de glucosa, serologías, examen general de orina, cultivos, ultrasonidos obstétricos, evaluación de riesgo genético y pruebas de detección de infecciones como VIH, sífilis y hepatitis B. Además, se ofrece educación prenatal enfocada en nutrición, actividad física, vacunación (incluyendo influenza, Tdap y COVID-19), salud emocional, signos de alarma, prevención de infecciones, preparación para el trabajo de parto, puerperio y lactancia materna.
El seguimiento prenatal se adapta a las necesidades individuales de cada gestante, con especial atención a factores de riesgo como edad materna avanzada, enfermedades crónicas, embarazos múltiples, complicaciones previas o condiciones detectadas durante la gestación. Esta combinación de evaluación clínica, estudios complementarios y educación integral asegura una atención personalizada, favoreciendo un embarazo saludable, un parto seguro y una adecuada transición hacia la maternidad.