La orientación anticonceptiva personalizada es un proceso clínico dirigido a ofrecer a cada paciente información completa y adaptada a sus necesidades, estilo de vida, edad, estado de salud y metas reproductivas. El objetivo es seleccionar el método más adecuado, considerando eficacia, seguridad, posibles efectos secundarios, factores hormonales y riesgo de enfermedades de transmisión sexual. La consulta inicia con una valoración integral que incluye antecedentes ginecológicos, menstruales, obstétricos y médicos, así como hábitos de vida y preferencias personales.
Existen diversas opciones anticonceptivas, que pueden clasificarse de la siguiente manera:
- Métodos hormonales orales: pastillas anticonceptivas que regulan el ciclo menstrual y ofrecen alta eficacia con uso correcto.
- Dispositivos intrauterinos (DIU): de cobre o hormonales, que proporcionan protección prolongada y reversible.
- Implante subdérmico: libera hormonas de manera continua y protege durante varios años.
- Inyecciones trimestrales: anticoncepción hormonal de fácil aplicación, con efecto prolongado.
- Métodos de barrera: condón masculino o femenino, que además previenen infecciones de transmisión sexual.
- Anticoncepción de emergencia: indicada tras relaciones sexuales sin protección o falla de otro método.
- Métodos naturales: control del ritmo, observación de temperatura basal y moco cervical; requieren constancia y seguimiento.
- Métodos definitivos: ligadura de trompas, para quienes deseen control permanente de la fertilidad.
El proceso de orientación incluye educación sobre el uso correcto de cada método, sus ventajas, posibles efectos secundarios y compatibilidad con la salud de la paciente.
También se discuten las metas reproductivas futuras para asegurar que la elección del método se adapte a las necesidades actuales y a largo plazo. Este enfoque integral permite a la paciente tomar decisiones informadas, aumentar la adherencia al método elegido y mantener su salud reproductiva y sexual de manera segura y responsable.