El dolor pélvico crónico es un síntoma complejo caracterizado por la presencia de dolor en la región pélvica durante un periodo igual o superior a seis meses, lo suficientemente intenso como para afectar las actividades diarias, la función sexual y la calidad de vida de la paciente. Este cuadro puede tener múltiples causas, tanto ginecológicas como no ginecológicas, por lo que su valoración requiere un enfoque integral y multidisciplinario. Entre las condiciones ginecológicas más asociadas se encuentran la endometriosis, los miomas, la enfermedad pélvica inflamatoria y las adherencias postquirúrgicas; no obstante, también puede relacionarse con trastornos urológicos, gastrointestinales, musculoesqueléticos o incluso emocionales.
La evaluación clínica del dolor pélvico crónico comienza con una historia detallada, en la que se indaga la localización, intensidad, características, factores desencadenantes y duración del dolor, así como su impacto funcional. También se exploran antecedentes ginecológicos, menstruales, obstétricos, quirúrgicos y de salud mental. La anamnesis debe considerar la presencia de síntomas asociados como dispareunia, alteraciones urinarias o gastrointestinales, ya que estos datos orientan hacia el origen del dolor. La exploración física incluye evaluación abdominal, pélvica y, cuando es necesario, valoración del piso pélvico para identificar puntos gatillo o tensión muscular.
Los estudios diagnósticos se seleccionan según los hallazgos clínicos y pueden incluir ultrasonido pélvico, resonancia magnética, estudios de laboratorio o procedimientos como la laparoscopía diagnóstica en casos donde se sospeche endometriosis u otras patologías estructurales. Debido a que el dolor pélvico crónico suele ser multifactorial, es fundamental descartar tanto causas orgánicas como funcionales.
El manejo del dolor pélvico crónico se orienta hacia un abordaje integral que combine tratamiento médico, físico y psicológico. Puede incluir analgésicos, antiinflamatorios, terapia hormonal, fisioterapia del piso pélvico, técnicas de relajación y apoyo psicológico. En casos seleccionados, se plantean intervenciones quirúrgicas para tratar causas específicas, como endometriosis o adherencias. El objetivo final es reducir la intensidad del dolor, mejorar la funcionalidad y ofrecer a la paciente una atención centrada en su bienestar físico y emocional.