El manejo de las infecciones vaginales y urinarias en la práctica ginecológica requiere una valoración clínica cuidadosa que permita identificar el agente causante y orientar el tratamiento adecuado. Cuando se trata de infecciones vaginales, el proceso inicia con la evaluación de los síntomas principales, como prurito, ardor, mal olor, cambios en el flujo vaginal o molestias durante las relaciones sexuales. La exploración ginecológica y, cuando es necesario, estudios complementarios como exámenes microscópicos o cultivos, permiten diferenciar entre vaginosis bacteriana, candidiasis y tricomoniasis, cada una con características clínicas y terapéuticas específicas. El tratamiento se basa en la administración de antimicrobianos tópicos o sistémicos según el tipo de infección, acompañado de educación sobre higiene íntima, uso adecuado de ropa interior y factores que puedan favorecer las recurrencias.
En el caso de las infecciones urinarias, la valoración se centra en síntomas como disuria (dolor al orinar), urgencia, aumento en la frecuencia urinaria, dolor suprapúbico o cambios en el olor y aspecto de la orina. La sospecha clínica se complementa con un examen general de orina y, en casos recurrentes o complicados, con urocultivo para identificar el microorganismo responsable y su sensibilidad a los antibióticos. El manejo consiste en la prescripción de antibióticos específicos, hidratación adecuada y recomendaciones sobre hábitos miccionales saludables, como evitar la retención urinaria y promover el vaciado regular de la vejiga.
El abordaje integral de estas infecciones incluye también la identificación de factores predisponentes, como el uso de antibióticos, relaciones sexuales, alteraciones del microbioma vaginal, cambios hormonales o condiciones médicas subyacentes. La educación preventiva desempeña un papel fundamental, especialmente en pacientes con infecciones recurrentes, y puede abarcar modificaciones en hábitos de higiene, métodos anticonceptivos y patrones sexuales. Un tratamiento oportuno y adecuado no solo permite la resolución de los síntomas, sino que también previene complicaciones y contribuye al mantenimiento de la salud urogenital.