Los trastornos hormonales representan un motivo de consulta común en la práctica ginecológica, ya que afectan el ciclo menstrual, la fertilidad y el bienestar general de la paciente. Entre los trastornos más prevalentes se encuentran el síndrome de ovario poliquístico (SOP), la menopausia y la hiperprolactinemia, cada uno con características particulares, pero con repercusiones significativas sobre el balance endocrino y reproductivo.
A continuación se presentan algunos de los trastornos hormonales más comunes:
Síndrome de Ovario Poliquístico (SOP)
El síndrome de ovario poliquístico (SOP) es una alteración endocrina crónica caracterizada por falta de ovulación (anovulación) persistente, exceso de andrógenos y, en algunos casos, ovarios con múltiples folículos en ultrasonido. Las pacientes suelen presentar irregularidades menstruales, ausencia de menstruación, hirsutismo (vello), acné y dificultad para embarazarse. Además, puede asociarse con resistencia a la insulina, sobrepeso o síndrome metabólico. Su valoración incluye historia clínica, exploración física, perfil hormonal y estudios de imagen. El tratamiento se orienta según los síntomas predominantes, como regulación del ciclo, control del hiperandrogenismo o manejo metabólico.
Menopausia
La menopausia es un proceso fisiológico que marca el cese permanente de la menstruación debido a la disminución progresiva de la función ovárica. Se caracteriza por una reducción en los niveles de estrógenos y puede acompañarse de síntomas vasomotores, trastornos del sueño, sequedad vaginal, cambios en el estado de ánimo y alteraciones metabólicas. La valoración se centra en la identificación de estos síntomas, en la evaluación del riesgo cardiovascular y óseo y, cuando es necesario, en la confirmación hormonal. El manejo puede incluir educación, cambios en el estilo de vida, terapias no hormonales o terapia hormonal individualizada.
Hiperprolactinemia
Por otro lado, la hiperprolactinemia se caracteriza por niveles elevados de prolactina que provocan alteraciones menstruales, galactorrea, infertilidad y disminución de la libido. Sus causas pueden ser funcionales, farmacológicas o derivadas de afecciones hipofisarias, por lo que la valoración debe incluir una historia detallada, análisis hormonal y estudios de imagen cuando se sospecha un adenoma. El tratamiento depende de la causa subyacente, pudiendo incluir suspensión de medicamentos, corrección de factores desencadenantes o uso de agonistas dopaminérgicos.