El síndrome premenstrual es un conjunto de síntomas físicos, emocionales y conductuales que aparecen de manera cíclica durante la fase lútea del ciclo menstrual y que suelen resolverse con el inicio del sangrado. Su valoración clínica inicia con la identificación de los síntomas más frecuentes, como irritabilidad, cambios de humor, ansiedad, tristeza, fatiga, cefalea (dolor de cabeza), sensibilidad mamaria, distensión abdominal y alteraciones del apetito o del sueño. Se indaga la intensidad, duración y recurrencia de estos síntomas, así como su impacto en las actividades diarias, laborales o sociales de la paciente. Para establecer un diagnóstico adecuado, es importante diferenciar el síndrome premenstrual de otros trastornos del estado de ánimo y confirmar la relación temporal entre los síntomas y el ciclo menstrual mediante un registro.
La exploración física y, cuando es necesario, estudios complementarios, ayudan a descartar patologías ginecológicas o endocrinas asociadas. Una vez identificada la presencia del síndrome, el abordaje incluye medidas educativas, modificaciones en el estilo de vida, manejo del estrés, analgésicos, suplementos o tratamiento farmacológico según la severidad de los síntomas. La valoración integral facilita brindar una atención personalizada que permita mejorar el bienestar físico y emocional de la paciente.